la desilusión en sus mirada me decía que algo andaba mal, hasta que habló:
sujeto m:¿estás bien?
Casi mujer: ¡perfectamente! ¿por?
sujeto m: mmm... no por nada... tu... ¿estuviste tomando?
Casi Mujer: ¿yo? algo... nada más - e intenté sacar la sonrisa más natural del mundo-
sujeto x: mmm... -miraba el suelo, sus pies, mis pies- estás ebria -afirmó-
Casi Mujer: no mucho -mentí mientras tropezaba al dar la vuelta-
rápidamente me tomó en sus brazos, me giró y me abrazó... luché por salir de ellos, ofreció resistencia hasta que me rendí...
Fue la primera vez que algo como eso sucedía, jamás bebía hasta perder el equilibrio... desde eso, ya perdí la cuenta de las veces en las que el sujeto m, esa persona que parece no importarle, pero que finalmente se preocupa por mí, ha tenido que protegerme porque una vez más perdía el control de la situación, e incluso mi vida.
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